home

search

La sección de juego entre Togaz y la Arconte

  Rodrigo usó su espada como bastón y sintió las miradas de todos. No se cubrió el pecho; la vergüenza era para los inseguros, como decía su hermana mayor. Aunque ella era nudista, así que tal vez eso explicaba su perspectiva. Se recostó contra una pared y se mordió el labio al sentir el dolor de sus heridas.

  —Oye, pendejo, ?cómo es que no te mueres? ?Respóndeme! —la voz de María le taladraba los oídos. Rodrigo miró sus heridas: estaba literalmente ba?ado en sangre, con cortes que lo dejaban como carne picada.

  —Necesito un trago de whisky después de esto —murmuró mientras invocaba agua para cubrirse el pecho. Por el Rey, el color escarlata le sentaba fatal; el azul le sentaba mejor. Y ahora míralo, derrochando lo que muchos pagarían por ver. Qué pena, qué derroche. Apretó los dientes y aspiró violentamente. El agua caliente comenzaba a evitar el desangramiento y a unir su carne.

  —Su pistola lo mantiene vivo —dijo el adivino, que estaba con los cargueros revisando si tenían algún problema—. Un arma muy rara. Disculpa la verdad, pero ?sabes que las posibilidades de convertirte en no-muerto aumentan, verdad?

  Rodrigo chasqueó la lengua. Vio que en su revólver los símbolos de calavera comenzaban a tomar forma. No importaba; siempre que lograra cumplir esta misión, no tendría que volver a trabajar.

  —?Y qué mierda estamos buscando? —María golpeó la pared, explotando por fin—. Estamos en una habitación llena de moho y esqueletos. ?Estás ciego o qué? Dime, o te dejamos aquí.

  Rodrigo le vio el rostro tenso; solo su pelo había sufrido los cortes de la mantis. Qué suertuda, pensó. Los cargueros asintieron detrás de ella. Malagradecidos, si no fuera por él, estarían muertos. Nadie los contrataba por sus altos costes. ?Cuántas veces había compartido su botín con ellos? Callejeros, siempre son así.

  —Hemos estado trabajando por varias horas y ahora me preguntas. En verdad, tu confianza es impresionante, dama mía —se rió, aunque la mueca desfiguró su rostro. En verdad, los hechizos de curación de su abuela eran los mejores para unir la carne, pero dolían como agujas ardientes y frías.

  Respiró profundamente. Observó su situación, tan desgraciada. Su brazo seguía sordo y aún necesitaba apoyo para cumplir la misión.

  —Estamos en búsqueda de la Raíz Vital. Un doctor me pidió buscarla para un paciente en situación de vida o muerte —sus palabras calaron hondo. Mientras ellos asimilaban la información, Rodrigo revisó su estado. Hacía semanas que no lo hacía.

  Nombre: Rodrigo Calderón

  Especie: humano

  Títulos: El Bufón de las Chispas, papá payaso, hermano mayor tonto, demonio Calderón

  Clase: mago elemental / usuario de máscara / espadachín

  Edad: 17 a?os

  Se frotó los ojos al leer el título que esos inútiles plebeyos le habían endosado. Pagarían caro por eso. Sintió alivio de que sus cargas aún lo apreciaban, aunque le temblaba la ceja. Mientras ellos fueran felices... Sacudió la cabeza. Le sorprendía que la gente de sus antiguos dominios aún lo odiara. Ya habían pasado dos a?os.

  —Esa es un arma buena. Eres un NPC con misión, ?verdad?

  Una voz chillona sin origen hizo que sus compa?eros se reunieran, Rodrigo se irguió.

  —Una waifu tetona es buena, pero es calidad común. En esta partida busco lo exótico.

  Apretó el mango de la espada. Buscó con sus ojos y vio peque?as bolas de luz que entraban por las grietas. No eran fuegos fatuos. Se unieron hasta formar una bola redonda con una imitación barata de boca con dientes; la lengua parecía dibujada por un ni?o.

  —Vamos, vamos —apretó los dientes mientras la bestia lo rodeaba, estirándose—. Soy Gadkeb, tu futuro se?or… Demonio o héroe, dependiendo si me das buen loot o una misión, en verdad.

  Escuchar los desvaríos de ese fantasma era un tipo de tortura que Rodrigo le desearía a su peor enemigo. Se masajeó la nariz. Tal vez pudiera usarlo. Después de todo, ese ser seguía hablando… Sonrió. Necesitaba un objetivo.

  —Oh, gran héroe —apenas habló, el fantasma se transformó en una burda imitación de un soldado recto, pero con la energía de un ni?o—. Tenemos que acabar con el Olm Magnum. Alguien necesita la medicina hecha de las raíces de su jardín. Su vida depende de ello.

  —Oh, vida es juegos, puntos de facción… Pareces un NPC de historia. Dime, ?por qué todos los monstruos tuvieron un buffo?

  El fantasma intentó acercarse a María, pero el adivino sacó un collar del Huracán Elevado. El fantasma giró en círculos cada vez que se acercaba.

  —Esto es tan cool. Artefactos, ?sabes? Hasta ahora estoy en una misión de clase y deberías obedecerme. ?Sabes? Tengo… ?Aaak!

  El fantasma se aplastó contra el suelo como masa para pan, gritando algo sobre nivel de afectado y princesa tsundere. Rodrigo sabía que confiar en fantasmas era mala idea, pero viendo que su grupo se estaba rebelando, no era tan mala opción.

  —Entonces vamos. Este lugar es una mierda. Vamos a mi base. Vamos, vamos.

  De un momento a otro, como un chicle, el fantasma se elevó convertido en una esfera de la que salieron grandes manos que partieron la puerta. Su única barricada. Dudó, pero le lanzó una mirada al payaso, quien solo se encogió de hombros.

  —Está visto por algo mayor, pero al menos es… amable —respondió el payaso con una sonrisa chueca.

  Rodrigo frunció el ce?o. Miró sus heridas para agradecer que ya había pasado la etapa de camisa de sangre. Ahora todo estaba sellado superficialmente. Miró su maná, que bajaba lentamente. Suspiró.

  Ignoró a los cargueros; ellos se pusieron detrás de María. Que ella los cuidara ahora, aunque ese pensamiento tal vez no era el mejor, considerando que era una bella dama.

  El camino fue sencillo. Sus pasos resonaron. Se sostuvo con hilos de sombra. Con el fantasma delante, ningún monstruo se acercó… Al menos ya mostraba utilidad. El camino los llevó por escaleras de caracol llenas de guano de murciélago. Sonrió al escuchar los gemidos de María. El fantasma farfullaba una melodía silbante y sin ritmo.

  Se frotó la barbilla. El fantasma no notaba su falta de sentidos y realmente creía que su sentido del maná era perfecto, como si viera el mundo de otra forma. A su prima le hubiera gustado esclavizarlo… Podría haber aprendido, pero no era un necrófilo.

  ------------------------------------------------------------------------

  Por fin, por fin un grupo. Sabía que llegaría el momento en que la mazmorra pasara a la siguiente fase. Había estado completando misiones de facción con esos ojos podridos… Tontos NPC, ?creían que no escuchó sus diálogos? Pero él, como jugador pro y ganador de premios, sabía que el rol importa.

  Se rio al ver la mirada pensativa de ese kuudere tan tonto. Seguro tenía un superplan para manipularlo, pero un NPC nunca le vencería. Había farmeado y grindeado por semanas. Había subido de nivel y ganado habilidades especiales.

  —??Cari?o, ya llegué!!

  Habló como un megáfono. Su base aún le faltaba niveles de confort, estilo, pero era la habitación más grande, con gran parte de su botín saqueado. Debería ser suficiente para que esos noobs se quedaran mientras iban a cazar a ese monstruo.

  —?Aaa! ?Qué mierda es esa cosa?

  If you spot this story on Amazon, know that it has been stolen. Report the violation.

  La waifu de calidad común gritó y sacó una pistola, pero ese deredere tipo payaso la rodeó con el brazo. ?Qué lindo! Esa debía ser la pareja en una mazmorra; estos siempre mueren, o en películas slayer.

  Giró la cabeza 360 grados buscando la cosa, pero no importaba si se partía. Miró las esquinas, no lo captó. Se acercó a Golem Girl fase 1.

  —Oye, chica, ?qué has visto de nuevo?

  Esta sole le gru?ó y azotó su mano contra el suelo. Esta misión de una waifu legendaria aún estaba en desarrollo. Sus habilidades de escultor aún le faltaban.

  Escúchame, sirviente. Cumple mis órdenes de una puta vez… Y no hables de mí.

  Extendió sus mil brazos para revisar a su waifu en progreso. Esa voz siempre le decía qué hacer, pero más allá de ser una waifu diosa gótica… eso no bastaba para traicionar a Ufuro, el jefe que ya le había dado muchos puntos en su facción.

  Irritante. Si no fuera por mí, sería un esclavo. Mata, mata a esos ojos podridos.

  Y una vez más le pedía mucho… A estos NPC. Y si controlaban su avatar, él estaría bien. Todo saldría bien. Miró a su waifu; ya estaba tomando forma humanoide y sus círculos estaban intactos. La última batalla había sido dura.

  —Y bueno, ?qué es ese ser? ?No deberíamos matar a la bestia? Ese hombre necesita apoyo.

  Con una gran sonrisa de estafador, el NPC le habló. Gadkeb sabía que la misión principal…

  —Esta dama es Golem Girl fase alfa. Dos metros, fuerza para partir rocas y una dureza bestial —se dividió y luces rojas y amarillas rodearon a su chica, quien levantó sus brazos—. Magnífica, ?no? Está completa al cincuenta por ciento. Pero aún no hablamos de la recompensa, ?sabes?

  El NPC sonrió. Obviamente ganó afecto al ver sus capacidades. Gadkeb, lo hiciste de nuevo.

  —Ustedes se quedan aquí. No se metan en problemas. Hay muchos monstruos, pero aquí es seguro. Tomen esto.

  La waifu clase D reunió a esos ni?os como una mamá. Qué lindo. Pero Gadkeb no es fan del NTR; que el payaso se la quede. Se giró para ver al NPC líder. La camisa de agua le indicaba que era hora de comenzar la misión… Debería ver cómo puede conseguir una máscara tan cool como esa.

  Dejó a golem girl protegiendo la base; su HP seguía bajo. Salió al frente de la expedición. Todo era silencio, sin música ambiental. Sus compa?eros no hablaban y tenían expresiones serias, excepto el payaso, que sonreía con altanería. Siguió las indicaciones del líder NPC: vueltas tras vueltas. Los monstruos se alejaban ante su gran presencia.

  —Entonces, ?un simulador de caminar? Observo un cambio de escenario, ?no? —comentó al aire, pero no apareció ningún diálogo. Solo un gru?ido de la chica… Tal vez no era el momento. Mientras pensaba en cómo mejorar sus puntos de afecto, abrió varios ojos y los estiró.

  Vio una gran sala con columnas, llena de pasto. Desde las paredes, riachuelos se abrían camino. Sonrió. Entonces vio a un gigante con cabeza de pala y piel blanca como la nieve. Unos tentáculos salían de su cráneo y se estiraban de forma deforme. En su espalda había murciélagos.

  Un jefe. Un monstruo jefe.

  Gadkeb se dividió en peque?as esferas. Cada una se dispersó por la sala. Era hora de ver la sala de combate.

  —Este es un Olm Magnum mayor. En sus campos, bestias de todo tipo lo resguardan. Su piel elástica los hace inmunes a armas de corte y penetración.

  El NPC sin camisa hablaba pausadamente, dándole un bestiario… Entonces jardín, golem girl necesita pociones mejores, mejores círculos. La sangre de esas medusas no basta.

  —Murciélagos Cepillo, Grillos de Cueva Tamborileros, Cochinillas Acorazadas… Tal vez sean del tama?o de un ratón los grandes, pero son peligrosos. Babosas explosivas y Moscas bala.

  Hablaba y hablaba. Mucho lore para el botín. Aunque la ambientación de un monstruo agricultor y sus secuaces era un buen lore, debía admitirlo.

  Podía ver al monstruo, tan asqueroso como un alien. Estaba acostado sobre un gran charco, enroscado como una pila. Cochinillas se mataban ácaros y se comían hojas secas… Sabía que esta mazmorra era tipo bicho, pero ?todo debía ser tan grande?

  —Está fingiendo dormir. Sabe que estamos aquí.

  El payaso habló mientras sacaba de la mochila de la chica unas cajas de plástico. Este mundo de fantasía se estaba volviendo más avanzado.

  —Estas sueltan un gas parecido al del Olm. Debería confundir a los más peque?os.

  —Entonces matamos al Olm y salimos. Además, debe haber muchas plantas, ?verdad?

  La chica decía lo obvio… Se lame la mano. Es una tonta. Obvio que se mata al jefe y el botín es suyo.

  El NPC con la máscara cool asintió. Y Gadkeb ya podía decir que se equivocaba. él podía ver perros gigantes y ara?as, todos con un resplandor naranja. Estos estaban cubriendo zonas amplias del jardín. Eso solo significaba una cosa: un boss mutado.

  Maldita mocosa… Duende, ?quién te crees para desafiarme? Porque estás en la casa del mayordomo de mamá, sirviente. Mata a esa bestia. Si cree que puede ganarme, se equivocó. Y te daré unos planos para tu golem y… una clase de nigromante.

  Y la voz lo apoyaba con todas esas recompensas. Era una prueba más de la misión principal. Sacudió sus cabezas. Debió haber hecho esta primero, y no las secundarias.

  Dejó un ojo tras los NPC. Gadkeb estaba seguro de que debía ayudarlos; la misión dependía de que llevaran la medicina al exterior. Si morían, fallaba. Sonrió, tomó forma de torpedo y, con el aire rompiéndose a su alrededor, chocó contra la bestia serpentina. Pero solo terminó como un huevo estrellado contra una acera muy suave.

  La bestia lo miró y soltó un gas amarillo. Gadkeb expulsó fuego; una gran explosión lo lanzó al otro extremo del mapa, pero el jefe solo rugió de furia. No se movió.

  —Entonces, una torre de ataque. Nada mal… Prueba esto: ?bola de fuego!

  El poder del mago: tres grandes bolas de fuego azules volaron. Abrió los ojos. Con un chasquido de sus tentáculos, el Olm deshizo las bolas de fuego.

  Mierda.

  Su boca se abrió y soltó una gran carcajada. Esto sería divertido, pensó mientras los bichos se subían encima de él. Los incineró. Se dividió en mini esferas y explotó con aire cada vez que se movía.

  El fuego salía de cada esfera, pero el jefe no mostraba da?o. Cada vez que se detenía, como un resorte, la cola del jefe aplastaba una esfera. Gadkeb sintió cómo su HP bajaba. Maldición, esto se estaba alargando. Un jefe tanque, de los peores… La clave eran los NPC. De seguro tenían una escena de cine preparada.

  Dejando a la esfera uno a cargo, miró a sus NPC. Estaban manejando la situación de forma muy brutal.

  —Yoshi, deja de bailar… Quítate del medio.

  La clase D disparaba detrás de un pilar. Esos perros se movían en zigzag sin importar las heridas. El payaso lanzaba bombas de humo, corría directo hacia un perro gigante, solo para tropezar y rodar. El perro cruzó las patas y recibió una ráfaga de balas.

  —Vamos, cachorros, vamos. Rodrigo, tu oponente llegó.

  Con las piernas y brazos abiertos, el payaso, por alguna razón, brilló. Todos los monstruos dejaron de esconderse y fueron hacia él. Pero un rugido expulsó el humo que estaba matando a los bichos. Su ojo giró y le mostró a una perra gris del tama?o de un toro peque?o, con propulsores naranjas. Saltó entre los pilares. Un minijefe.

  —Mayor con mayor, no, chico.

  El líder NPC salió de su escondite con fuego y lianas. Era como mirar un gato y un ratón. Mientras más se acercaba el minijefe, Rodrigo se balanceaba a su lado con una gran sonrisa.

  Gadkeb, con algo de carga, embistió contra el minijefe. Lo último que vio fue la cabeza del minijefe explotar y un grito de dolor del líder NPC. Ese ojo se rompió y su visión volvió a su batalla, que seguía igual. El Olm era demasiado tanque.

  Se reunió en un solo ser, estirando la espalda, pero se cacheteó: se olvidó de que no tenía huesos en este avatar. Esperaba que la mejora de clase le diera uno nuevo. La bestia giró la cabeza. Para su decepción, no rugió ni soltó más de ese gas amarillo. Era muy inteligente, digno de ser un jefe.

  Para su sorpresa, el jefe serpentino se retiró. Un jefe de campo. Mientras pensaba, formó manos e intentó agarrar al jefe, pero este era fuerte. Y lo que menos le faltaban eran manos. Los tentáculos de la bestia azotaban, pero a Gadkeb no le importaba; solo eran unas manos. ?Cuándo llegarían esos NPC? Era como esperar a que Bravo lanzara el hechizo.

  —Por los dioses, ?aún estás aquí? Bien hecho, Gadkeb.

  El líder NPC estaba hecho un asco, cubierto de vísceras. Una llama naranja ardía con fuerza en su frente. Nunca le había dicho su nombre. ?Cómo lo sabía?

  —Togaz te manda saludos. Ruge, almas en pena.

  Antes de que pudiera procesar lo que pasaba, el líder NPC levantó su revólver. Del ca?ón salió una calavera gritando. Gadkeb soltó al jefe mientras trataba de esconderse bajo el agua de los gritos.

  —Cuídate. Togaz aún te quiere comer.

  Escuchó esa voz, pero se aplastó, temblando. Maldita duende, había subido de nivel. Era una gran jefa.

  —?Qué pasa? ?No sales?

  Frunció el ce?o y salió como un trompo. No le tenía miedo a un medio muerto. Al verlo todo cubierto de naranja, solo sintió orgullo. Lo sabía: ella sería grande. él fue el primero. No debió esperar menos de la protagonista del lore. Se la jugaría. Se dividió en miles de esferas que reían.

  —?Y qué le pasa al fantasma?

  La DPS hablaba mientras sostenía al payaso, que tenía feas mordidas. También tenía una llama naranja en la frente.

  —Sé que la jefa da miedo, pero en serio, no está tan mal. ?Y qué fue esa mierda, noble?

  —Está… d… el… que ocultas, Rodrigo.

  El payaso apenas hablaba; vomitó una sustancia negra. Su mirada estaba perdida.

  —?En verdad creías que vendría sin un arma adecuada? Ahora ve, ayúdame. Nuestro cliente tiene una orgía y quiere estar listo.

  —?Me estás jodiendo? ?Una orgía? ?No era vida o muerte, malherido noble?

  La clase D gritó como si escupiera fuego, sacudiendo al payaso, que se reía hasta que tosió con más fuerza. Pero igual se lanzó a buscar.

  —Bueno, no mentí. En la alta sociedad puede morir porque prometer y fallar sería una muerte social. Y créeme, con sus deudas, la muerte será su deseo. Además, cien solárium por raíz.

  —Por eso no podía verlo. Debe ser un hombre muy rico. ?De dónde los conoce, Rodrigo?

  Gadkeb se rió como nunca. Viagra mágico. La mejor misión de todas.

  —?Quién es Gadkeb?

  Una nueva voz, de una Loli gótica, salió de los pasillos.

  —Mi diosa me manda con su recompensa.

  Una misión parodia, una Loli gótica y una recompensa. ?Qué más necesitaba un fantasma? Se rió mientras disfrutaba ver cómo sus NPC empujaban a la Loli a buscar en el suelo la raíz Viagra.

  Fin.

Recommended Popular Novels