-???Yo resolveré ese acertijo!!!- se pudo ver como Jeno le gritaba a las espaldas de la esfinge girándose está con el ce?o fruncido.
(????Jeno idiota, porque viniste te va a matar!!!!) Pensaba desesperado el centauro al ver al muchacho.
-?Quién eres tu iluso que osas retarme?- pregunto la esfinge notándose su tono de enojo.
-Que quien soy, por favor, que quien soy, ?Yan la escuchaste?- le preguntaba Jeno a su amigo observándolo a los ojos mientras que los del casta?o se querían salir, (???Sígueme el juego Yan, Yan estamos metidos en un lío!!!)
(???Que hacen estos idiotas es peligroso!!!) Pensaba Astrid con los ojos en blanco, mientras Yan miraba a Jeno alzando los brazos y negando con la cabeza.
(Ya veo por tu mirada lo que pretendes Jeno, está bien lo haré) reflexionaba en su mente el sátiro comprendiendo la mirada de su amigo mientras empezaba este a sentirse sudoroso, -Si lo escuche Jeno, ilusa, por favor- le respondió Yan enojando aun más a esa bestia.
-???Quien eres!!!- le grito la esfinge desesperada.
-Escucha vil monstruo- le dijo este atrayendo la atención de todos se?alando con su índice a la bestia, -Yo soy el hombre más fuerte del mundo...
(Oye, oye, oye, oye, eso no va a funcionar es demasiado arriesgado) pensaban tanto Astrid y Yan de la misma forma con los ojos en blanco y respirando de manera sofocada.
-Conque el hombre más fuerte del mundo eh, ?entonces afirmas que eres más poderoso que dioses como Zeus y Poseidón?- le pregunto la Esfinge notándose seria.
(Quienes son esos, de que habla, bien debo decir algo, trabaja maldito cerebro) ordenaba desesperado Jeno sus pensamientos hasta que al fin con una cara de triunfo hablo, -???Por supuesto soy hijo de Zeus y Poseidón, comparto la fuerza de ambos!!!- exclamo este con una gran sonrisa se?alando a la bestia oscureciéndose el rostro de todos los presentes.
(No puede ser eso nunca va a funcionar, no se lo va a creer nadie) creía Astrid imaginándose a ambos dioses en un coito mientras se sonrojaba y posaba sus manos en sus cachetes.
-Que fuerte es el aura que te rodea- afirmo la Esfinge sorprendiendo a todos, -Es obvio que compartes la sangre de los dioses, ni el mismísimo Edipo se mostró tan seguro frente a mí, pues claro tú eras el verdadero obstáculo que mi amo me mando a eliminar.
(Ya entiendo, parece que Jeno se dio cuenta, la Esfinge lleva tanto tiempo dormida que es fácil de enga?ar, el semblante seguro de Jeno es suficiente para convencerla) reflexionaba Yan acerca de la gran estrategia del casta?o.
(Wuaaa, parece que funciono, que suerte, ni siquiera sé quienes son esos tipos) al mismo tiempo Jeno reflexionaba acerca de la suerte que había tenido.
-Bien acércate, te diré mi acertijo- le dijo la esfinge y los tres jóvenes se acercaron a ella encarándola el casta?o, -Existe sobre la tierra un ser bípedo y cuadrúpedo que tiene solo una voz siendo también trípode, es el único que cambia de aspecto de cuantos seres se muevan por la tierra, aire o mar, pero cuando anda apoyado en más pies la movilidad de sus miembros es mucho más débil.
(Que suerte, recuerdo esta historia, me la contó mamá, la respuesta es sencilla) suponía el casta?o, ya que sabía la respuesta respondiendo rápidamente, -Escucha, pero si quieres te tapas las orejas, maldita perra, hablas del ser humano, que cuando nace gatea en cuatro patas, normalmente camina en dos cuando es joven y cuando se vuelve un viejo se apoya en el batón mientras encorva la cabeza y ya no me acuerdo que más decía el Edipo ese.
-Ah, que grosero, Edipo hablaba mucho más cordial y decente que tú, ?de verdad tienes la sangre de los dioses...?- le respondió la Esfinge, pero este la callo al instante.
-?Cállate, soy el hombre más fuerte del mundo no me vayas a la contraria, di que tengo la respuesta del acertijo!- le exclamo este frunciendo el ce?o.
-Tienes la razón, poderoso hombre, pero claro esto era de esperar- le respondió la bestia, pero en su mirada resaltaba un brillo oscuro, -Alguien como tu seguro que puede resolver mis otros tres acertijos, hagamos una cosa, si fallas en uno, uno solo, arrasaré esta aldea, puedes apostar la vida de todos ellos, pero bueno alguien como tú no debe temerle a nada ?verdad?- le dijo ella quedándose blanco como el papel el casta?o.
-Sí…- le respondió este en voz baja con la voluntad destrozada mientras Astrid se arrodillaba llorando.
(???ESTAMOS PERDIDOS!!!) Exclamaba ella en su mente dando por hecho que iban a morir en ese lugar.
-?Maldito Jeno nos has condenado a todos!- le gritaba Mormalkhan, pero Jeno se mostraba tranquilo, (Debí hacerlo yo, así nada más hubiera muerto yo, ???maldicion!!!) Se quejaba en su mente el centauro pero rápidamente el casta?o respondió.
-Tranquilízate jefe de la tribu y confía en tu mejor guerrero- le respondió Jeno con el ce?o fruncido muy serio dejando sin palabras al centauro.
(Esa seguridad, Jeno tiene un plan, lo sabía es la persona más inteligente que conozco) pensaba Yan totalmente seguro de su amigo mostrándose sonriente.
(???Que demonios hago, ahhhhh, demonios, algo se me tiene que ocurrir, no dejaré que muera nadie más!!!) Pensaba Jeno mostrándose tranquilo, pero su alma realmente estaba vuelta loca con los ojos inyectados en sangre, -Muy bien, no sé que esperas para decirme los demás acertijos perra, llevo esperando bastante rato- le respondió este de manera soberbia formándose unos corazones en los ojos de la Esfinge.
-?Kyaaaa!- gritaba la esfinge girando su cabeza como cualquier jovencita al ver al chico que le gusta mostrándose sonriente y al ver esto Jeno sus ojos se llenaron de maldad sonriendo de manera dentuda, -Eres todo un hombre, ni siquiera dudaste en aceptar, si mi cuerpo fuera el de una chica normal no dudaría en desvestirte y dejar que penetres toda tu hombría en mí, pero eso no va a pasar, por lo que cuando pierdas lo primero que te arrancaré con mis dientes será eso, luego me comeré cada pedazo de tu carne- le dijo ella mostrando su dentadura filosa dando un fuerte mordisco al aire para intimidarlo pero este permaneció indiferente.
-Sigo esperando- le repitió este cruzando los brazos y la bestia se rascó la garganta para decirle el próximo acertijo.
-Algunos se esconden, otros hacen trampa, pero pronto o tarde mi aliento les alcanza, trata si quieres de saber mi nombre, no dudaras cuando te reclame- le dijo ella, pero este permaneció en silencio con los ojos cerrados produciendo que esta se notara nerviosa, -Bien dire el próximo, de noche llegan y no las llamaron de día no están pero nos las robaron- le volvió a decir ella pero este siguió en silencio frunciendo el ce?o la esfinge.
-Te molesta que no conteste, te falta un acertijo no, dilo y así podre destrozarte con la respuesta de los tres a la vez- le dijo este dejándola sorprendida.
-Como era de esperar de alguien tan poderosa, si pudiera alzar vuelo con mis alas te raptaría y olvidaría toda esta estupidez, pero la influencia de mi amo es mucho más potente- le respondió ella, -Bien el último, ?Qué resucita a los muertos, que te devuelve la infancia y te hace reír o llorar?, ?qué nace en solo un instante y dura toda una eternidad?
-No, no, no, estos acertijos son muy fáciles, cualquiera podría resolverlos, siendo sincero no quiero que mueras de esta forma, no con lo bella que eres- le dijo Jeno dejando sorprendida a la Esfinge.
-???No seas hipócrita, intentas enga?arme!!!- le exclamaba está muy molesta pero este siguió manteniéndose tranquilo.
-Que puedo decir, no me compares con los otros hombres, soy hijo de dioses, he probado a todo tipo de bestias, animales y por supuesto mujeres, eres la mezcla más hermosa que he visto, eres exótica y tienes unas tetas enormes, en resumen para mí estás buena- le respondió Jeno dejando a la Esfinge sin poder formular una palabra.
-Ese maldito como se atreve a seguir haciendo el ridículo, muchos de sus hermanos han muerto que pretende, quizás no haya madurado después de todo- se quejaba Mormalkhan viendo esa escena.
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-Si, sí... si tus palabras son ciertas debes demostrarme un gesto de gran afecto- le dijo la Esfinge logrando formular las palabras pero en un instante el casta?o unió sus labios con los de ella dejándola con los ojos en blanco y roja como un tomate sorprendiendo a todos los presentes.
-Es una muestra de afecto, me lo ense?o Astrid, debe ser suficiente- le dijo este y la Esfinge retrocedió unos pasos girando su rostro para evitar el contacto visual posando sus alas frente a su cara para ocultar su sonrojo.
-Sí...- le respondió ella sonando como una débil chica lo contrario a la poderosa monstruosidad que se enfrentaron al principio.
-Increíble- decía Astrid viendo como la voluntad de semejante monstruo se desvanecía.
-Lo comprendes Astrid, Jeno se dio cuenta hace tiempo, la Esfinge es una mujer monstruo, pero sigue siendo una mujer, una que nunca has tenido signo de afecto o amor, todos esos sentimientos explotaron ahora tal y como si fuera una tímida jovenzuela que se escapa por las noches con miedo a que sus padres la pillen, pero igual quiere hacerlo para ver a su amado- dijo Yan mostrándose bastante serio.
-Comprendo, así que Jeno, no le importo los medios para alcanzar el fin, logro destruir su voluntad- se dijo para sí mismo MormalKhan viendo al casta?o el cual portaba una sonrisa dentuda y una mirada sombría.
-Bien Esfinge, déjame hacerte un acertijo yo, prometo que será sencillo- le dijo Jeno a la monstruosa chica y esta empezó a asentir.
-Por supuesto Je...JeJe.. Jeno- le respondió ella trabándose al decir su nombre.
-Una pregunta sopla al aire, más todos fallan la respuesta, la balanza de su cuerpo muestra, que no alza vuelo, pero si come carne fresca- le dijo este y la Esfinge se quedó callada.
(Oye, oye, oye, es muy fácil, es demasiado obvio, sólo un tonto no se daría cuenta) pensaba Yan desesperado, pero noto un silencio y de pronto comprendió el plan de Jeno, -Conque era eso...
-Yo... yo no sé- respondió la Esfinge respirando de manera entrecortada sudando a más no poder, en su cara portaba una gran sombra, paso un momento de silencio y ella volvió a hablar, -?Yo no sé la respuesta!
-?Quieres saberla, quieres saberla, quieres saberla?- le preguntaba Jeno mordiéndose las u?as mostrándose bastante terrorífico y en ese momento este le da la espalda, -?Era muy sencilla, me pregunto si mereces saberla?- se preguntó para sí mismo el casta?o mientras la esfinge seguía mostrándose nerviosa.
-???Dime la respuesta por favor!!!- le rogó ella y este dio un giro rápidamente se?alándola.
-???Eres tú!!!- le respondió Jeno portando una gran sonrisa agrietándose la piel de la esfinge viendo como el fuego recorría su interior retorciéndose esta de dolor.
-Que gran giro y pose Jeno, eres increíble- le dijo Astrid sorprendida viendo al casta?o.
-Gracias, gracias, llevo planeando usarlo desde que la rete al acertijo, ja, ja, ja, se cumplió el momento- respondió este portando una sonrisa dentuda.
-La respuesta era la esfinge, era demasiado obvia, lo suficiente como para que esta no se diera cuenta de que era ella misma, nunca pensó que le haría un acertijo en el cual ella misma sería la respuesta- explico Yan mostrándose todos sorprendidos.
-Jeno acumulo todas las pistas sobre la esfinge que logro reunir durante esta batalla, a pesar de que no hubo ni una gota de sangre, fue la más peligrosa que he visto y la más desigual, el débil Jeno logro formar un gran plan- decía también Astrid asintiendo con la cabeza.
-Uf, menos mal que no se dio cuenta, pero no se me ocurrió más ningún acertijo- dijo Jeno exhalando de manera descansada sorprendiendo tanto al sátiro como a la amazona abriendo estos sus ojos como platos, -?Por cierto chicos no sé cuál es la respuesta de ninguno de los acertijos que dijo antes, ustedes saben...?- les preguntaba Jeno, pero Astrid le dio una fuerte patada en su entrepierna tumbándolo al suelo notándose esta histérica.
-No puedo creer que nuestras vidas hayan estado en las manos de semejante estúpido- dijo Yan escupiendo al suelo mirando indiferente al casta?o que tenía los ojos llorosos por semejante golpe.
-él la derroto, puede que no haya sido una pelea con golpes y tajazos, pero fue igual de intensa, Jeno demostró ser tan fuerte como cualquier héroe que admiraba yo de peque?o, incluso más, logro una haza?a al nivel de Perseo y Aquiles, algo que ningún guerrero de la tribu, incluido yo, podría lograr- decía para sí mismo Mormalkhan viendo al casta?o retorciéndose en el suelo mientras que Yan y Astrid le gritaban.
En ese momento Mormalkhan lo entendió, puede que él no fuera como los virtuosos héroes, carecía de belleza, fuerza y Areté, su dignidad y honor no era algo que atormentara la cabeza del joven Jeno, el solo quería que no murieran más personas, porque la mayor fuerza que demostró Jeno en esta pelea fue que no se iba a rendir por muy mala que fuera su situación.
Y así podemos verlo ya sentado riendo mientras que Astrid y Yan se seguían quejando de su inmadurez.
-Escucha.... Jeno- hablo la Esfinge la cual estaba terminando de calcinarse, -Ahora todos los sabrán, vendrán a por ti, a por el hombre más fuerte del mundo, tú- le dijo la monstruosa mujer en sus últimos momentos.
-Cuídate, sé que no vas a morir del todo así que la próxima vez que revivas no busques problemas, fuiste mi primer beso así que espero que te lleves ese recuerdo- le dijo un sonriente casta?o logrando que de los ojos de la Esfinge salieran unas lágrimas calcinándose por completo.
-Jeno, eres muy amable- le dijo Astrid cristalizándose los ojos de ella al ver esa escena.
-Por cierto Yan- le dijo Jeno empezando a morderse las u?as, -?A qué se refería conque vendrán a por mí?, ???me van a matar, ah!!!
En ese momento el rostro de Astrid se volvió indiferente y escupió al suelo dándole un fuerte pu?etazo a Jeno en la cara.
-Sé un hombre y afronta tus responsabilidades- le decía ella bastante molesta.
-A mí no me veas, yo no te voy a ayudar si te ataca otra cosa de esas, usa tu ingeniosa mente- le dijo Yan empezando a tocar su flauta ignorándolo.
-Oye no me ignores- le dijo Jeno lanzando una embestida contra Yan esquivándolo este de manera rápida tropezándose este chocando su cabeza con una vasija con el dibujo de equidna alertando a todos.
-?Jeno estás bien?- pregunto Astrid acercándose, pero vio como este se levantó para luego sentarse en el suelo.
-Ay, ay, ay, que dolor, ?en serio vais a tratar así al hombre más fuerte del mundo?- les pregunto el casta?o riéndose mientras se tocaba el lugar golpeado.
-Ya no lo eres soy yo que te acabo de derrotar- le respondió Yan echándose a reír todos los presentes.
(Parece que era solo una vasija después de todo) pensó Astrid tranquilizándose un poco.
-Jeno- hablo Mormalkhan atrayendo la atención de este, estando ambos muy serios, -Quiero tatuarte el brazo como un guerrero de la tribu, te lo has ganado, eres el más fuerte del mundo después de todo- le repitió este dejando al casta?o sin palabras pudiendo solamente asentir.
En ese momento llegaron dos centauros que se notaban bastante sofocados, uno de ellos le hablo al jefe de la tribu.
-Se?or, el sátiro que se llevó a la se?orita Eleira lo hemos localizado, al parecer entro en unas ruinas que se encuentran al fondo del bosque, nunca nos habíamos alejado tanto así que no sabemos describirlas.
-Nadie puede, esas son catacumbas de la antigua Atlántida, allí es donde se esconde ese vampiro, esa centauride está en peligro- les dijo Astrid.
-Ese maldito se llevó a mi madre, lo voy a matar, lo siento jefe, pero los tatuajes pasan a segundo plano- dijo Jeno y Mormalkhan asintió.
-Vámonos entonces Jeno- le dijo Astrid tomando por el pelo a Yan empezando a correr al bosque siguiéndole el paso el casta?o.
-?Pero porque siempre me arrastran a lugares peligrosos, ah!- gritaba Yan mientras era arrastrado provocando risas a los supervivientes centauros.
Pasadas unas horas, se podía ver como un sátiro de peque?o tama?o se acercaba a unas ruinas en medio del bosque.
-Por fin, esto ha sido muy difícil, la maldita centauride ha perdido mucha sangre, pesaba demasiado- decía el sátiro mientras la seguia arrastrando mientras esta se encontraba inconsciente dejando un rastro de sangre.
El sol se empezó a poner y de pronto el sátiro empezó a sentir una gran sed en su garganta impidiéndole decir una palabra, sintió sobre su nuca una mirada carmesí que lo dejo aparentemente congelado.
-Se?or, la he traído...- dijo el peque?o sátiro llevando su cabeza hacia atrás girándose para verlo haciendo este contacto visual empezando a temblar.
Este hombre es de estatura alta y complexión fornida, su piel es blanca como el papel, tiene un cabello corto peinado hacia atrás cayéndole un flequillo en la frente, es muy bien parecido teniendo una barba y bigotes bien recortados, sus ojos son del color de la sangre y mientras va separando los labios se pueden ver sus colmillos, viste una túnica corta que va desde su cintura a encima de sus muslos amarrados con una tira de cuero, en ambos antebrazos tiene un dise?o de tres tiras de cuero y es su torso dos lo cubren formando una x, en sus pies posee unas grebas aparentemente de acero, en su espalda lleva un escudo que tiene el dise?o de una serpiente y en su cintura porta una espada metida en su funda.
-Lo has hecho bien sátiro, te dejaré probar a la mujer que desees, por ahora piérdete de mi vista, me llevaré a esta mujer, para hacer el sacrificio- le dijo el vampiro tomando por la cola a la centauride empezando a arrastrarla.
-Es demasiado imponente- decía el sátiro recuperándose, pero de pronto la perversión se adue?ó de su rostro marchándose de ahí, -Me dijo que podía tener la que quisiera, no, normalmente tiene a esos humanos por aquí como ganado, después de todo para él todos somos meras cabras- repitió este alejándose de la zona yéndose entre los árboles.
El sátiro se fue acercando poco a poco a las mujeres que estaban amarradas en los árboles con una expresión obscena, pero de pronto vio como sus pies se separaban del suelo y su cuerpo era levantado, alguien lo había tomado del cabello y levantado en peso.
-Ay, ay, ay, para, para, ?qué quieres?, ?quien eres?- le preguntaba desesperado el peque?o sátiro mientras se quejaba de dolor.
-Je, je, je, así que tú eres quien secuestro a mi madre y llevo a la esfinge con la tribu, mira Yan es como tú- decía un casta?o mostrándose con una sonrisa siniestra.
-Si Jeno, eso me irrita y si, ?lo matamos?- le contesto Yan.
-Por favor, tengan piedad, ese hombre es muy fuerte y no se le puede ir la contraria, por favor- rogaba aquel sátiro mientras lloraba.
-?Cuál es tu nombre enano?- le pregunto Astrid, -No puedo creer que tengan a estas personas aquí como ganado- dijo la casta?a empu?ando su mandoble empezando a cortar las cuerdas de los prisioneros, pero aunque estuvieran libres permanecieron inmóviles sorprendiéndose todos.
-Es Delel, Delel- le respondió este tratando de soltarse, -Es imposible, sus almas pertenecen a ese hombre, con su mirada puede hacer lo que quiera con las personas.
-?A si?, muy bien Delel, nos harás un favor- le dijo Jeno mostrándole una sonrisa dentuda.
-No queras que yo...- le pregunto con una expresión perpleja aquel sátiro.
-Sí... llévame con tu se?or vampiro...
Continuara...

