El día siguiente comenzó con una tranquilidad inquietante.
Mi cuerpo respondía con una eficiencia casi perfecta durante los ejercicios matutinos, la recuperación que parecía de un mes entero se redujo con las capsulas militares de grado medio.
Treinta minutos de trabajo funcional intenso bastaron para confirmarlo.
—Alpha, solicita el desayuno —ordené— y programa las comidas de la semana según mis nuevas necesidades.
Mientras desayunaba, revisé por tercera vez el manual de Acumulación Química, aprovechando la memoria ampliada que me otorgaba Mente Serena.
—Existen dos métodos para obtener umbrales singulares —murmuré—.
El primero ya lo conozco: Direccionamiento Consciente como sistema de control de asimilaciones.
Es efectivo… pero limitado.
Pasé la página.
—El segundo método consiste en estimular directamente los rasgos deseados mediante entrenamiento y agentes ambientales.
Para Acumulación Química, la base era simple: una sustancia acumulable.
Grasa. Lípidos. Exceso controlado.
Comencé a consumirlos deliberadamente, no para engordar, sino para comprender el mecanismo.
10 horas después y siguiendo el manual, dirigí la energía interna del cuerpo.
Las habilidades auxiliares comenzaron a estimular rutas energéticas específicas.
Treinta y seis horas más comiendo y dirigiendo la energía con precisión y el umbral singular comienza a mostrar signos de formarse. Noto la estructura de la energía en la habilidad y comienzo a planificar
—Tal como pensaba… —susurré— puedo derivar algo mejor.
No me limité a aceptar la estructura propuesta.
La reescribí.
Los músculos vibraron con un sonido profundo, como si el cuerpo estuviera creando espacio interno.
Nodos de una sustancia desconocida comenzaron a aparecer.
Ecos rítmicos golpeaban mis oídos.
Reorganización Química fortaleció los nodos.
Cadencia Interna sincronizó el ritmo corporal.
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Biología Interna predijo las estructuras viables.
Mente serena ancló todo al sistema nervioso central.
Dieciocho horas más tarde, el umbral dejó de ser una simple acumulación nutricional.
Ahora podía almacenar, clasificar y redistribuir moléculas químicas de forma independiente.
—Solo un poco más…
Para estabilizarlo, ingerí una cápsula militar de grado medio.
La energía se expandió, llenando los nodos cercanos al estómago.
—Listo.
Revisé el sistema integral.
Sistema integral – Monitoreo total
Usuario: Elion Vexar
Estado: Saludable
Velocidad: 30
Fuerza: 30
Resistencia: 30
Flexibilidad: 30
Integridad ósea: 87%
Integridad muscular: 68%
Integridad neuronal: 97%
Nodos energéticos: 361
Integridad nodular: 100%
Energía astral: 12/70
Umbrales singulares: 2
? Mente Serena (activo)
? Transporte Químico Selectivo (pasivo)
Saturación: 45%
—Sesenta y cuatro horas sin moverme… —murmuré— necesito dormir.
Caí rendido.
Horas Alpha no detectó mi despertar matutino reaccionando de improvisto.
—Alarma de actividad activada. No se detectan movimientos de Elion Vexar.
Generando descarga.
Un dolor eléctrico me despertó de golpe.
—Alpha, desactiva la alarma —gru?í.
—Signos vitales confirmados —respondió la voz mecánica.
Tras un desayuno abundante, me senté en el suelo y sentí el nuevo sistema.
Marcas aparecieron en mi piel, entrelazándose como un circuito vivo.
—Demasiado visible… —pensé con inquietud—.
Cada vez estoy más lejos de ser humano.
En cuanto quise que desaparecieran, afortunadamente comenzaron a desvanecerse, comencé a experimentar con lo que parecían mi nuevo sistema energético
Imágenes de antiguos documentales prohibidos cruzaron mi mente:
híbridos de guerra, más prótesis que carne, con almas filtrándose entre válvulas.
Sacudí la cabeza.
—Aún no… pero ese camino existe.
Revisé nuevamente el sistema integral. El crecimiento de la energía astral era acelerado.
—Cuando me acerque a las cien unidades, cada aumento será peligroso.
Suspiré.
—Hoy no forzaré nada.
Revisé las solicitudes pendientes. El club 999.
—No hay alternativa —acepté—. Apenas termine la licencia, me uniré.
También revisé los archivos enviados por Yurgorh, especialmente sobre la Huslanita y el Duhlenium.
—Son útiles… pero los riesgos aún no están claros.
Horas después, organicé el plan de estudios del a?o completo.
—Prepararse es sobrevivir.
Desactivé Mente Serena.
Las emociones reprimidas regresaron de golpe, provocándome náuseas.
Tardé una hora en estabilizarme.
—El rebote es un problema serio… —concluí— necesitaré contramedidas.
Intenté desactivar Transporte Químico Selectivo.
Imposible.
—Es parte de mí ahora.
Cerré los ojos.
—Ma?ana veremos qué precio tiene esto.
*Laboratorio central Noltheim – Area restringida*
—Estamos decepcionados —dijo la voz— Aceleraremos la asimilación del elixir génico Noltheim.
Ultear yacía atada a una camilla.
El líquido amarillo fue inyectado sin pausa.
Su cuerpo comenzó a deformarse.
—Los que sobrevivan… serán parte de nosotros.
A lo lejos, cientos de camillas.
Algunos cuerpos se oscurecieron.
Otros se evaporaron.
Los restos fueron recogidos con cuidado.
—Todo sea por los Noltheim.

